lunes, 15 de septiembre de 2014

PROGRAMACIÓN DEL CURSO EN LA PARROQUIA. 2014-15


·      AREA DE EVANGELIZACIÓN.

Acciones concretas para suscitar la fe en el ámbito parroquial.

1)    Visita a los Centros educativos  de la zona parroquia: Instituto Padre  Manjón. Colegio Fuentenueva. Presentar la catequesis de Confirmación a los adolescentes.
2)    Presentar  las Vigilias del Domund, la  Inmaculada, y Pentecostés como propuestas de evangelización.

·      AREA DE CATEQUESIS Y REFLEXIÓN DE LA FE

1)    Martes: Catequesis Primero y segundo año. (17-18hs)
2)    Miércoles: Catequesis Primera Comunión (tercer año) (17-18 Hs)
3)    Jueves o Viernes. Confirmación para pre-adolescentes: (17-18 hs)
4)    Catecumenado familiar: Viernes: 21-22 hs. (Dos veces al mes)
5)    Club de Tiempo Libre SATOVI.  Sábados 17-18:30.
6)    Formación de catequistas: Un encuentro cada trimestre.
7)    Grupo de Monaguillos. Catequesis y celebración.
8)    Juventudes Agustinos Recoletas JAR. Viernes 18 Hs.
9)    Amigos de los viernes: 17-18 Hs.


·      AREA DE LITURGIA Y CELEBRACIÓN DE LA FE

1)Celebración de la Eucaristía dominical: 10;  11:30  13:00  19:30 y 20:30
2) Celebración de la Eucaristía ferial: 9:00 Y 20:00
3) Adoración Eucarística: Jueves 19:30 y Domingos 19:00
4) Liturgia de las Horas: Sábados Vísperas. Domingos Laudes y Vísperas cantadas.
5) Vísperas todos los días en Adviento y Cuaresma.
6) Sacramento de la Reconciliación: Diariamente: antes de Cada Eucaristía.
7) Celebraciones especiales en Adviento y Cuaresma.
8) Sacramento del Bautismo. Catequesis. Celebración. Sábados: 12:30 excepto en Cuaresma y mes de agosto.
9) Santo Rosario. Todos los días antes de la Eucaristía de la tarde.
10) Ministros de la Eucaristía. Retiro en Adviento y Cuaresma.
11)Grupo de oración parroquial. Viernes 18:30
12) Coros parroquiales: Coral  Polifónica: Amigos cantores de Granada.
13) Coral: Ntra. Sra. De la Consolación: Ensayo: Miércoles 20:30. Canta los domingos la Vísperas y la Eucaristía de las 19:30.
14) Coral “Misa de las familias”. Ensaya los miércoles a las 18:00 hs. Canta Domingos Eucaristía 11:30.
15) Grupo voluntariado de la oración agustiniana. Jueves : 20:30 Hs.
16) Equipo de Animación litúrgica: Una vez al mes.


· AREA DE CARIDAD.

1)    Cáritas Parroquial.  De Lunes a jueves: 11:30-13:30.
2)    Talleres de cocina: Martes: 10:00
3)    Talleres de costura y manualidades: Miércoles: 10:00
4)    De Magistro. Voluntariado al estudio: Lunes y Jueves de 17:00 a 19:00
5)    Pastoral de la salud: Grupos de visitadores de enfermos.
6)    Voluntariado de jóvenes. Acción social.  Viernes y sábados. 

AREA DE COMUNIÓN

1)    Fraternidad Seglar Agustinos Recoleta. Cuatro comunidades. Reuniones de lunes a jueves.
2)    Vida Ascendente: Miércoles 19:00
3)    Hogares Nuevos, grupos de Matrimonios. Tercer viernes: 20:00 Hs.
4)    Grupo de Diezmeros Lunes 18:00 hs.
5)    Grupo de Padre Telos. Viernes 21:00 Hs.
6)    Alcohólicos anónimos. Jueves. 19:00 Hs.
7)    Consejo Pastoral Parroquial. Una vez al trimestre
8)    Grupo Misionero Marajó.  Por la tarde.




lunes, 8 de septiembre de 2014

UN DOMINGO PARA PERDONAR


En el Evangelio del domingo, algo parece no funcionar entre lo que se leía y lo que se pensaba. A diario, incluso, rezamos en el Padrenuestro “perdónanos nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”.
Otra vez Pedro, pregunta a Jesús: “Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarle? ¿Hasta siete veces?”. Con la parábola que sigue nos hace descubrir que el perdón no solamente supone una actitud en quien perdona sino también en quien es perdonado. El empleado no supo hacer con los otros lo que se había hecho con él. La conclusión es clara: si nosotros no somos capaces de perdonar a nuestros hermanos, tampoco Dios puede perdonarnos. Dicho de otra manera, el problema no radica en el perdón de Dios, su amor es ilimitado, sino en la reconciliación con nuestros hermanos.
En realidad, ¿con quién tenemos problemas a lo largo del día o de la semana? ¿Con Dios o con el prójimo? ¿Con quién nos enfadamos, a quién insultamos o estafamos, a quién tratamos mal, despreciamos, ignoramos, mentimos, sobornamos…? Podemos multiplicar los ejemplos y llegamos siempre a la misma conclusión: si nuestros conflictos son con los otros hombres, con ellos debemos arreglarnos y reconciliarnos. Por eso el perdón cristiano va más allá. Si bien es cierto que, el otro nos ha ofendido, con lo que demostró ser “peor que nosotros”, no menos cierto es que tal ofensa real, pone también de manifiesto hasta dónde llega nuestra real bondad de corazón. Tal vez el camino seguro será la reconciliación. Se transforma en Sacramento, a través de él, nos viene el perdón de Dios y el compromiso de perdonar a los hermanos. El Evangelio es profundo, pensemos lo que quiere Dios de nosotros. No olvidemos que con nuestras propias fuerzas no podemos, necesitamos su ayuda y su Espíritu Santo. Feliz Domingo.

viernes, 1 de agosto de 2014

PREPARANDO LA FIESTA DE SAN AGUSTÍN






El día 28 de agosto, celebraremos la fiesta de san Agustín. Una de las autobiografías más famosas del mundo, las Confesiones de San Agustín, comienza de esta manera: “Grande eres Tu, Oh Señor, digno de alabanza … Tu nos has creado para Ti, Oh Señor, y nuestros corazones estarán errantes hasta que descansen en Ti” (Confesiones, Capítulo 1). Durante mil años, antes de la publicación de la Imitación de Cristo,  Confesiones fue el manual más común de la vida espiritual. Dicho libro ha tenido más lectores que cualquiera de las otras obras de San Agustín. El mismo escribió sus Confesiones diez años después de su conversión, y luego de ser sacerdote durante ocho años. En el libro, San Agustín se confiesa con Dios, narrando el escrito dirigido al Señor. San Agustín le admite a Dios: “Tarde te amé, Oh Belleza siempre antigua, siempre nueva. Tarde te amé” (Confesiones, Capítulo 10).  Muchos aprenden a través de su autobiografía a acercar sus corazones al corazón de Dios, el único lugar en donde encontrar la verdadera felicidad … ¿Quién fue este ‘pecador que llegó a ser un santo’ en la Iglesia? 
 Los primeros años
San Agustin nació en Africa del Norte en 354, hijo de Patricio y Santa Mónica. El tuvo un hermano y una hermana, y todos ellos recibieron una educación cristiana. Su hermana llegó a ser abadesa de un convento y poco después de su muerte San Agustín escribió una carta dirigida a su sucesora incluyendo consejos acerca de la futura dirección de la congregación. Esta carta llego a ser posteriormente la base para la “Regla de San Agustín”, en la cual San Agustín es uno de los grandes fundadores de la vida religiosa.
 Patricio, el padre de San Agustín fue pagano hasta poco antes de su muerte, lo cual fue una respuesta a las fervientes oraciones de su esposa, Santa Mónica, por su conversión. Ella también oró mucho por la conversión de su entonces caprichoso hijo, San Agustín. San Agustín dejó la escuela cuando tenía diez y seis años, y mientras se encontraba en esta situación se sumergió en ideas paganas, en el teatro, en su propio orgullo y en varios pecados de impureza. Cuando tenía diez y siete años inició una relación con una joven con quien vivió fuera del matrimonio durante aproximadamente catorce años. Aunque no estaban casados, ellos se guardaban mutua fidelidad.  Un niño llamado Adeodatus nació de su unión, quien falleció cuando estaba próximo a los veinte años. San Agustín enseñaba gramática y retórica en ese entonces, y era muy admirado y exitoso. Desde los 19 hasta los 28 años, para el profundo pesar de su madre, San Agustín perteneció a la secta herética de los Maniqueos. Entre otras cosas, ellos creían en un Dios del bien y en un Dios del mal, y que solo el espíritu del hombre era bueno, no el cuerpo, ni nada proveniente del mundo material.   
La conversión de San Agustín
A través de la poderosa intercesión de su madre Santa Mónica, la gracia triunfó en la vida de San Agustín. El mismo comenzó a asistir y a ser profundamente impactado por los sermones de San Ambrosio en el Cristianismo. Asimismo, leyó la historia de la conversión de un gran orador pagano, además de leer las epístolas de San Pablo, lo cual tuvo un gran efecto en el para orientar su corazón hacia la verdad de la fe Católica. Durante un largo tiempo, San Agustín deseó ser puro, pero el mismo le manifestó a Dios, “Hazme puro … pero aún no” (Confesiones, Capítulo 8).  Un día cuando San Agustín estaba en el jardín orando a Dios para que lo ayudara con la pureza, escuchó la voz de un niño cantándole: “Toma y lee; toma y lee” (Confesiones, Capítulo 8). Con ello, el se sintió inspirado a abrir su Biblia al azar, y leyó lo primero que llego a su vista. San Agustín leyó las palabras de la carta de San Pablo a los Romanos capítulo 13:13-14:  “nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos … revestíos más bien del Señor Jesucristo y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias.” Este acontecimiento marcó su vida, y a partir de ese momento en adelante el estuvo firme en su resolución y pudo permanecer casto por el resto de su vida. Esto sucedió en el año 386. Al año siguiente, 387, San Agustín fue bautizado en la fe Católica. Poco después de su bautismo, su madre cayó muy enferma y falleció poco después de cumplir 56 años, cuando San Agustín tenía 33. Ella le manifestó a su hijo que no se preocupara acerca del lugar en donde sería enterrada, sino que solo la recordara siempre que acudiera al altar de Dios. Estas fueron unas palabras preciosas evocadas desde el corazón de una madre que tenía una profunda fe y convicción.  
Obispo de Hipona

Luego de la muerte de su madre, San Agustín regresó al Africa. El no deseaba otra cosa sino la vida de un monje – vivir un estilo de vida silencioso y monástico. Sin embargo, el Señor tenía otros planes para el. Un día San Agustín fue a la ciudad de Hipona en Africa, y asistió a una misa. El Obispo, Valerio, quien vio a San Agustín allí y tuvo conocimiento de su reputación por su santidad, habló fervientemente sobre la necesidad de un sacerdote que lo asistiera. La congregación comenzó de esa manera a clamar por la ordenación de San Agustín. Sus plegarias pronto fueron escuchadas. A pesar de las lágrimas de San Agustín, de su resistencia y de sus ruegos en oposición a dicho pedido, el vio en todo esto la voluntad de Dios. Luego dio lugar a su ordenación. Cinco años después fue nombrado Obispo, y durante 34 años dirigió esta diócesis.   San Agustín brindó generosamente su tiempo y su talento para las necesidades espirituales y temporales de su rebaño, muchos de los cuales eran gente sencilla e ignorante. El mismo escribió constantemente para refutar las enseñanzas de ese entonces, acudió a varios consejos de obispos en Africa y viajó mucho a fin de predicar el Evangelio. Pronto surgió como una figura destacada del Cristianismo. 
El amor de San Agustín hacia la verdad a menudo lo llevo a controversias con diversas herejías. Por ejemplo, las principales herejías contra las cuales habló y escribió fueron las de los Maniqueos, de cuya secta había pertenecido anteriormente; de los cismáticos Donatistas que se habían apartado de la iglesia; y, durante los veinte años restantes de su vida, contra los Pelagianos, que exageraban la función del libre albedrío para hacer caso omiso a la función de la gracia en la salvación de la humanidad. San Agustín escribió mucho acerca de la función de la gracia en nuestra salvación, y más adelante obtuvo el título de doctor de la Iglesia especialmente debido a sus intervenciones con los Pelagianos. En esta línea, el mismo escribió mucho también acerca del pecado original y sus efectos, del bautismo de niños pequeños y de la predestinación.  


Escritos

San Agustín fue un escritor prolífico, que escribió más de cien títulos separados. Según lo mencionado anteriormente, San Agustín escribió su famosa autobiografía titulada Confesiones.  El mismo escribió además un gran tratado durante un período de 16 años titulado Sobre la Trinidad, meditando sobre este gran misterio de Dios casi diariamente. San Agustín escribió además la Ciudad de Dios, que comenzaba como una simple y breve respuesta a la acusación de los paganos de que el Cristianismo era el responsable de la caída de Roma.
 Dicha obra fue escrita entre los años 413-426, y es una de las mejores obras de apologética con respecto a las verdades de la fe Católica. En ella, la ‘ciudad de Dios’ es la Iglesia Católica. La premisa es que los planes de Dios tendrán resultado en la historia en la medida en que las fuerzas organizadas del bien en esta ciudad derroten gradualmente a las fuerzas del orden temporal que hacen la guerra a la voluntad de Dios. Una línea de este libro se puede apreciar a continuación: “Por tanto dos ciudades han sido construidas por dos amores: la ciudad terrenal por el amor del ego hasta la exclusión de Dios; la ciudad celestial por el amor de Dios hasta la exclusión del ego. Una se vanagloria en si mismo, la otra se gloría en el Señor. Una busca la gloria del hombre, la otra encuentra su mayor gloria en el testimonio de la conciencia de Dios” (Ciudad de Dios, Libro 14).



Conclusión de su vida
En 430 San Agustín se enfermó y falleció el 28 de agosto de ese mismo año. Su cuerpo fue enterrado en Hipona, y fue trasladado posteriormente a Pavia, Italia. San Agustín ha sido uno de los más grandes colaboradores de las nuevas ideas en la historia de la Iglesia Católica. El es un ejemplo para todos nosotros – un pecador que se hizo santo y que nos da esperanza a todos. San Agustín es actualmente uno de los treinta y tres doctores de la Iglesia. Su fiesta se celebra el 28 de agosto. 
 

BASILICA DE SAN PIETRO EN EL CIEL D’ORO
(donde se encuentran los restos de San Agustín)

San Pietro en el Ciel d'Oro ("San Pedro en el cielo de oro” en italiano) es una basílica católica romana de los Agustinos en Pavía, Italia. El Papa Benedicto XVI la visito en abril del año 2007. Las primeras novedades que tenemos acerca de esta Basílica datan del año 604. La Basílica no es el edificio original. Sigue a otro que era del estilo cristiano de los principios, con columnas simples y techo de madera. La Basílica actual, de forma Románica-Lombarda, data del siglo doce. La misma fue consagrada por el Papa Inocente II en 1132. Dicha Basílica heredó el nombre de “ciel d’oro” (cielo de oro) debido a que el techo de Madera de la iglesia Cristiana de los principios era decorada con pintura de color dorado. El exterior es simplemente de ladrillos. La Basílica es mencionada por Dante, Petrarca y Boccaccio. 
La Basílica cuenta con tres naves. Al final de la nave derecha, el piso del ábside muestra los restos de un mosaico del siglo doce. En la nave izquierda, que aún constituye la construcción original, existen rastros de frescos de los siglos quince y diez y seis. La bóveda majestuosa de la nave central fue reconstruida en 1487 por el arquitecto Giacomo Da Candia de Pavia. 
La Iglesia es el lugar de reposo para los restos de San Agustín de Hipona. El presbiterio es dominado por el Arco de mármol de San Agustín, erigido sobre una cripta. Esta es una obra de arte de la escultura Lombarda del siglo catorce. La misma se encuentra decorada con 95 estatuas.  En el año 1327, el Papa Juan XXII expidió la bula papal Veneranda Santorum Patrum, en la cual  nombra a los Agustinos custodios de la tumba de San Agustín, que fue erigida nuevamente en 1362 y tallada de manera elaborada con escenas de la vida de San Agustín. Dichas escenas incluyen la conversión de San Agustín, su bautismo, los milagros luego de su muerte y el traslado de sus reliquias a Pavia.   
Existe además una cripta en la cual se encuentra enterrado Severino Boezio. El alma de su gran cónsul, senador y filósofo es mencionado por Dante en el décimo canto de “il Paradiso.”  A la derecha de la cripta yace el cuerpo de Liutprando, rey de los Lombardos. Se lo considero por siempre merecedor del esplendor que aseguró a esta Basílica por transferir las santas reliquias de San Agustín desde Sardinia en el año 724.
Estas reliquias, descubiertas en la cripta en el año 1695, actualmente yacen en una urna de plata al pie del Arco de mármol. 
La sacristía de la Basílica es imponente. Con una bóveda acanalada, la misma es rica en decoraciones “grotescas”, atribuidas al siglo diez y seis. Existe también un lienzo del siglo diez y seis que ilustra a San Agustín conversando con San Jerónimo. Los dos altares de mármol son obras del escultor Giovanni Scapolla, oriundo de Pavia. Uno de ellos esta dedicado a Santa Rita, y data del año 1940. El otro, esta dedicado al Sagrado Corazón, y data del año 1963. 

El Arca de San Agustín
Se trata de una pequeña descripción enciclopédica de la fe de las virtudes teologales, cardinales y monásticas. Se encuentran representados también algunos episodios de la vida de S. Agustín, el Gran Doctor de la Iglesia: su conversión, bautismo por S. Ambrosio, los milagros, muerte.. 430 d. C. – y el traslado de sus reliquias a Pavía. Detrás del Arca, aparece una porción de mosaico octagonal, de la Catedral de la antigua Hipona, donde Agustín fue Obispo - 395 / 430 d. C. El fresco que cubre la bóveda del ábside remonta al año 1900. En un fondo de falso mosaico dorado domina la figura del Redentor sentado en trono y flanqueado por el Apóstol San Pedro y S. Agustín con su madre Mónica. 
 



PENSAMIENTOS DE SAN AGUSTÍN
 
“Ama a Dios, y haz lo que quieras.” –Sermón acerca de Juan 1, 7:8.
“Nada conquista excepto la verdad y la victoria de la verdad es el amor.” -Sermones 358, 1. “Victoria veritatis est caritas.”
“El amor es la belleza del alma.”
“Tarde te amé, Oh Belleza siempre antigua, siempre nueva. Tarde te amé. Tú me has llamado, y me has llamado insistentemente, y has suprimido mi sordera. Tu has brillado con luz y has puesto mi ceguera a volar! Tu has emanado fragancia, y me he quedado sin aliento, y he suspirado por ti. Te he conocido, y he tenido hambre y sed de Ti. Tú me has tocado, y he sido encendido por tu paz.” -Confesiones, Capítulo 1.
"¡Oh verdad, verdad, cómo suspiraba ya entonces por ti desde las fibras más íntimas de mi corazón!".
¡Pobre de mí, que me creí apto para el vuelo, abandoné el nido y caí antes de poder volar!". 

"La medida del amor es el amor sin medida"

"¿Los hombres salen a hacer turismo para admirar las crestas de los montes, el oleaje de los mares, el copioso curso de los ríos, los movimientos de los astros.Y, sin embargo, pasan de largo de sí mismos".

"No busques que dar. Date a ti mismo". 

"Conocerse de verdad a uno mismo no es otra cosa que oir de Dios lo que el piensa de nosotros". 

"El hombre bueno es libre, incluso cuando es esclavo". 

"Si queréis recibir la vida del Espíritu Santo, conservad la caridad, amad la verdad y desead la unidad para llegar a la eternidad".



lunes, 21 de julio de 2014

CLAVES PARA ORAR EN VERANO



CLAVES PARA ORAR EN VERANO.


·        Ambientación:
Después de vivir los días de Pasión y Gloria de Jesús hemos caminado los cincuenta días de la PASCUA y, mientras nos acercamos al final de curso y las vacaciones de verano, vamos entrando en el “Tiempo Ordinario”. Un tiempo es especial de gracia y amor de Dios. 

Hace tiempo había quedado un día del mes de julio con un párroco buen amigo mío en su parroquia. Era por la tarde y cuando llegué lo encontré con una señora, agente de pastoral de la parroquia.
-  Pasa estamos terminando de preparar la Eucaristía de las familias del domingo.
-  ¿En julio también? Yo creía que teníais vacaciones.
-  Dios no tiene vacaciones, me contestó ella con una sonrisa.
Me quedé pensando y viene a mi memoria en más de una ocasión. Dios no tiene vacaciones, y el tiempo no puede volver a ser “ordinario” cuando se ha tenido la experiencia de la PASCUA, la experiencia de la RESURRECCIÓN, la experiencia y la fuerza del ESPÍRITU. Cuando se tiene, la EXPERIENCIA, que es algo más que pasar la hoja del calendario o vestirnos de fiesta o de sport, como más nos guste.



El  “Tiempo ordinario” suele ser definido como "el tiempo en que Cristo se hace presente y guía a su Iglesia por los caminos del mundo". Es un tiempo salpicado por los que denominamos “Tiempos fuertes”: Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua. Es el tiempo más largo del año litúrgico y donde Dios se hace presente en lo cotidiano, aunque a veces lo cotidiano sea reiterativo y hasta aburrido. Dios no hace vacaciones, aunque las parroquias se suelen ver más vacías, la catequesis y los grupos se suspenden y si nos acercamos a celebrar la Eucaristía dominical vemos caras desconocidas u otras que hacía muchos años que no veíamos.

Una propuesta de oración para el verano:
El verano es tiempo de descanso, es un tiempo propicio para experiencias personales y familiares, un tiempo para entrar dentro de nosotros mismos… sin prisas. Dejar crecer y acoger el deseo de estar a solas “con quien sabemos nos ama”. 






Algunas claves para orar en verano:
-     Detener mis pasos, serenar el ritmo acelerado de mi vida, y contemplar todo lo que Dios me ha dado, SERENAMENTE
-     Callar un momento, silenciar el torbellino de ideas y sentimientos para estar ante Él con todos mis sentidos, ATENTAMENTE
-     Romper todas las murallas que se alzan en torno a mí, y dejarle entrar a cualquier hora, TRANQUILAMENTE.
-     Vaciar mi casa y despojarme de todo lo que se me ha apegado para ofrecerle alojamiento DIGNAMEMTE 
-     Estar sólo con Él, llenarme de su Espíritu y querer, para marchar luego al encuentro de todo ALEGREMENTE
-     Sentir su aliento dándome paz, vida y sentido, para vivir este momento con Él, POSITIVAMENTE.
 Sí, es tiempo de entrar en nosotros mismos para conocernos, recrearnos en lo que el Señor nos ha regalado y nos regala, y dar un paso más, y otro, y otro más. No debemos cansarnos de dar pasos, aunque sea en verano.
La Palabra de Dios quiere resonar con fuerza en medio de nosotros.



LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 11, 25-30
En aquel tiempo, exclamó Jesús:
-- Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Si, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.
En verano, dejémonos llevar por el amor de Dios, que sale a nuestro encuentro para inundarnos de su amor y transformar nuestras vidas.

sábado, 19 de julio de 2014

ORAR CON MARÍA EN LA FISTA DE LA ASUNCIÓN



·        Ambientación de la oración:

Celebramos verano, más concretamente el día 15 de agosto la Asunción de Ntra. Sra. a los cielos, la Pascua de María. Se trata de la Fiesta mariana más antigua del calendario litúrgico de la Iglesia.  Es un día grande para todos los creyentes en Cristo, porque en María, una criatura como nosotros, celebramos el poder de la gracia y del amor de Dios. Ella ha sido coronada como madre de Dios y madre de todos los creyentes en Cristo.

Hagamos nuestra la presencia de María en la vida de cada creyente. Al contemplar a Cristo contemplaremos el rostro de María. Cristo y María se funden en un mismo amor, que hoy es manifestado en el dogma de la Asunción, en la glorificación de la Madre, de la Virgen Inmaculada, de la llena de gracia. Oremos con un salmo y un cántico que la piedad mariana ha puesto en la liturgia con un gran acierto.





·        Monición al salmo 121.

La presencia de la Hija de Sión, alegra la nueva Jerusalén que es inundada de color y de fiesta ante la llegada del Mesías. Nosotros, peregrinos en esta vida, nos ponemos en camino al encuentro de la ciudad santa de Jerusalén. Hemos sido salvados en Cristo, redimidos y sanados. María nos lleva a Cristo. Ella visita la ciudad en dos ocasiones: en la presentación en el templo y ante el cruz, en la tarde del Viernes Santo. Ella también recibe la noticia grande de la Pascua, y hoy toda la Iglesia celebra su Pascua.
Salmo 121

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies 
tus umbrales, Jerusalén.
Jerusalén está fundada 
como ciudad bien compacta.
 Allá suben las tribus,
 las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel, 
a celebrar el nombre del Señor;
 en ella están los tribunales de justicia,
 en el palacio de David.
Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
 haya paz dentro de tus muros,
 seguridad en tus palacios».
Por mis hermanos y compañeros,
 voy a decir: «La paz contigo».
 Por la casa del Señor, nuestro Dios,
 te deseo todo bien.


·    
Gesto La Orden de Agustinos Recoletos, de gran tradición mariana, canta todos los sábados y fiestas de la Virgen María, la Salve y la Antífona a San José. Hoy queremos entonarla de un modo especial. María, en el misterio de la Asunción, nos abre las puertas de los cielos, porque así como Ella ha sido glorificada, seremos también nosotros glorificados si queremos amar de verdad a Cristo. Unidos a toda la orden, y acompañando la Asunción de María la recitamos, con una vela encendida, unidos a la Orden Recoleta, y orando por las vocaciones a la vida agustino recoleta.

 
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida y dulzura y esperanza nuestra:
Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos
y, después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María!